Qué hacer ante un incendio en el hogar

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Una de las preocupaciones más frecuentes, en materia de seguridad, son los incendios producidos en el propio hogar.

Tal vez te lo hayas planteado y quieras poner precaución, por si alguna vez sucediera cualquier contratiempo en este sentido.

Para que no tengas duda de qué pasos seguir y puedas abordar esta cuestión con tranquilidad, en este post te orientamos.

¿Cómo tenemos que actuar en caso de incendio en casa?

Esta situación tan agobiante puede darse de diversas maneras. Al respecto te pasamos a explicar cada una de ellas.

El fuego invade tu hogar, pero no puedes salir:

Lo primero que debes hacer es ir hacia un sitio donde te puedan ver desde el exterior. Para ello, es fundamental que vayas cerrando todas las puertas conforme las atravieses.

Debes colocar prendas mojadas sobre las rendijas de cada puerta, ya sean toallas, cortinas, camisetas, colchas, etc. Esto hará que no pueda traspasar el humo de un lugar a otro.

Contacta telefónicamente con el 112 y muéstrate visible para cuando lleguen los servicios de emergencias.

El fuego procede de otro hogar y puedes salir del tuyo:

Cierra todas las puertas de tu casa y sal de esta. Preferiblemente, si te da tiempo, toma tus llaves para poder facilitárselas a los bomberos una vez que lleguen al lugar del incendio.

No se te ocurra usar el ascensor; baja por las escaleras, (nunca vayas a subirlas, en estos casos, ni mucho menos regresar a tu piso).

Llama al teléfono 112 y quédate en la calle hasta que lleguen los bomberos.

El fuego procede de otro hogar, pero hay humo en las escaleras:

No intentes salir de tu casa, puesto que este es el lugar más seguro. Tu vida corre peligro si intentas salir a la escalera.

Llama rápidamente al 112; nunca des por hecho que ya lo haya podido hacer otra persona.

Coloca prendas mojadas en la rendija de la puerta principal de tu casa, para que no pase el humo hacia tu hogar.

Atiende a la llegada de los bomberos, haciéndote ver a través de un balcón o ventana.

¿Qué pasa cuando se quema tu casa?

Si tu vivienda ha sufrido un incendio, son graves los daños que puedes encontrar. Los más lamentables y no deseados son los que tienen que ver con pérdidas o accidentes humanos.

Ante ello, contactar con los servicios sanitarios de emergencias es lo primero que se hace, puesto que, aunque no haya aparentemente personas heridas, el humo puede haber ocasionado problemas respiratorios.

Como consecuencia de las llamas, el humo y el calor, es posible que se produzcan daños materiales en distintos objetos. La propia agua para apagar el fuego puede ser causante de daños en algunas cosas.

Otros de los daños comunes que se pueden dar cuando se quema tu casa es la rotura de ventanas y agujeros producidos en el techo. Estas circunstancias son habituales por la intervención de los bomberos que, entre otras acciones, pueden haber actuado para retardar el fuego o eliminar el humo oscuro que impide ver.

Por supuesto, un incendio en tu casa afecta a la pintura, por lo que, aunque los daños fuesen leves, vas a tener que volver a pintar las paredes, techos y de más zonas afectadas.

Tanto el hollín como el agua sucia son elementos perjudiciales para la salud, por las partículas contaminantes que contienen. En este sentido, conviene tener cuidado.

Para poder paliar este tipo de situaciones, lo mejor es que tengas contratado un buen seguro, que tenga en cuenta cómo se producen los incendios en el hogar. De este modo, podrás contactar con tu empresa de seguros para poder recuperar todo lo posible que te haya generado pérdidas, a causa de un incendio.

¿Qué hago si no tengo seguro de incendios?

En caso de no tener seguro de incendios o de hogar, hay algunas organizaciones dispuestas a ayudarte, tales como la Cruz Roja, diversas ONGs, organizaciones religiosas, grupos comunitarios, agencias públicas, oficinas de servicios de emergencias y centros asesores ante crisis sin ánimo de lucro.

No obstante, sigue todas las precauciones posibles para mantener a salvo tanto tus bienes como tus animales o mascotas, si los tienes, y el fin más preciado de toda persona: tu salud y la de tu gente.

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